REBELDES CON CAUSA: por una salida pacifica al conflicto.
Las iniciativas de paz desde la sociedad civil, requieren entre otras, estar impulsadas por personas idóneas, en las que concurran: conocimiento del conflicto a intervenir, objetividad en el análisis, imparcialidad política y ante todo ser generadores de confianza.
Alias “Valenciano” y alias “Sebastián”, son los últimos herederos de los narcoparamilitares desmovilizados y extraditados dentro del proceso de paz que el presidente Uribe adelanto con este grupo en Colombia. Producto de la enemistad de estos dos sujetos, los índices de criminalidad han crecido en la ciudad a cifras ya vividas y que felizmente se pensaban superadas, 2.200 homicidios, en el 2009, de los que se atribuye un gran porcentaje a dicha confrontación.
Lo anterior ha producido todo tipo de reacciones y críticas en el orden nacional y local. El presidente Uribe ha ofrecido 50 millones de pesos por la información que dé con el paradero de estos sujetos, ha hecho varios consejos comunales,, ha implementado la presencia militar en barrios críticos de la ciudad, ha ofrecido recompensas (cien mil pesos) a los estudiantes que delaten delincuentes en sus barrios, pero nada los valencianos y los sebastianes siguen acabando con la ciudad.
El Alcalde Salazar ha vivido producto de la enemistad de “Valenciano” y “Sebastián”, sus peores momentos, la Secretaría de Gobierno, la que responde por el manejo de la seguridad de la ciudad, hasta hace un par de días estaba acéfala, por renuncia de sus titulares. Salazar ha tenido que salir a caminar los barrios más desprotegidos de la ciudad para dar la sensación de cercanía y transmitir confianza a los ciudadanos, ha anunciado la creación de una treintena de subestaciones de policía, etc, etc, todo para promover la captura de “Valenciano” y/o “Sebastián”, pero los resultados son nulos, los valencianos y los sebastianes siguen manejando la guerra en la ciudad.
La semana pasada fue noticia positiva en Colombia que “Valenciano” y “Sebastián”, hicieron un “pacto de no agresión” que está vigente desde el primero de Febrero. Este imposible, lo logró una “Comisión de Notables”, conformada por Monseñor Alberto Giraldo, Jaime Jaramillo Panesso, Francisco Galán y Jorge Gaviria Vélez. quienes “en atención a un grupo amplio de personas altamente preocupadas por la violencia urbana en esta ciudad decidimos dedicar nuestro esfuerzo inmediato a mermar los homicidios en Medellín y su entorno Metropolitano. Un desangre…que las autoridades no habían podido detener”1, (el subrayado es nuestro) según palabras de Jaramillo Panesso vocero de de dicha Comisión.
La mala noticia, fue que la gestión de la comisión y el nombre de los comisionados trascendió a la luz pública con todos los riesgos que ello conlleva; que el Presidente Uribe, quien la había autorizado dio marcha atrás a dicho apoyo; y que el Alcalde Salazar, que igualmente sabía de la existencia de dicha iniciativa civil, no recogió dicha gestión humanitaria para darle la forma institucional de manera que favoreciera la paz de la ciudad. Como dice el adagio popular: los sacaron al sol y los dejaron al agua.
A pesar de la orden oficial de suspender el plazo dado a dicha Comisión para avanzar en su gestión de paz, Esta ha decidido rebelarse a favor de los “pactos de no agresión”, por considerarlo una gestión humanitaria y así lo ha dejado saber en informe de su vocero Jaramillo Panesso:
"Continuaremos en nuestro papel en defensa de la vida y los derechos humanos, que nos permite la Constitución. Aún sin la autorización del Gobierno, buscaremos caminos de reconciliación porque no hacemos nada en contra de las leyes y la institucionalidad"2
Las iniciativas de paz desde la sociedad civil, requieren entre otras, estar impulsadas por personas idóneas, en las que concurran conocimiento del conflicto a intervenir, objetividad en el análisis, imparcialidad política y ante todo ser generadores de confianza, estas condiciones las tienen los miembros de dicha Comisión:
- Monseñor Alberto Giraldo y su grupo de colaboradores, desde la Arquidiócesis de Medellín han acompañado desde la prudencia y el respeto por el otro, muchos pactos y procesos de paz en la ciudad, muy especialmente en la época más dura de los años noventa, donde emitieron alertas tempranas de la toma de la ciudad por cuenta de los paramilitares. Son testigo de ello entre otros: Monseñor Vega, Monseñor Darío Monsalve, el padre Restrepo en el Barrio Antioquia y el padre Oscar Vélez en la comuna noroccidental, entre otros muchos;
- Jaime Jaramillo Panesso, a quien le ha tocado la violencia en carne propia y desde la sociedad civil ha sido un referente en el contexto nacional de reconciliación ciudadana;
- Francisco Galán, quien desde el aislamiento penitenciario ha servido de vocero de paz ante la insurgencia y hoy desde la legalidad que da la libertad, es persona reconocida por sus convicciones en las salidas pacíficas al conflicto armado del país. y
- Jorge Gaviria, quien dirigió desde la Alcaldía de Medellín el mayor proceso de reinserción que se haya llevado a cabo en el país con las autodefensas, y es conocedor, como nadie, de las entrañas de dicho proceso y los actores del mismo.
Por los resultados obtenidos, por la calidad de los integrantes que conforman la comisión y porque la ciudad lo necesita, esta idea de recuperar la paz social desde la sociedad civil no debe ser desaprovechada, al contrario se le debe arropar y acompañar de la mejor manera tanto desde lo nacional como desde lo local y Metropolitano, para que de sus mejores frutos.
Está claro que el “pacto de no agresión” entre “Valenciano” y “Sebastián” no es una negociación de paz como la llevada a cabo bien o mal con los narcoparamilitares, sino que dichos sujetos tendrán los beneficios legales que ofrece el sometimiento a la justicia, lo cual les permite preservar su vida y no pagar los años de cárcel que supone las detenciones en otras condiciones.
Y de otro lado, la Administración Municipal tendrá la oportunidad de atender en un proceso de reconciliación a una gran base juvenil barrial que es la cantera de la que se nutren permanentemente las bandas del narcotráfico y continuar el proceso con los interlocutores válidos en los barrios, en vez de intermediarios del narcopamilitarismo como ocurrió en las negociaciones pasadas.
Retomando las palabras de Jaramillo Panesso, antes que fracase dicha iniciativa de paz por quedar esposita, y luego que muchos digan “yo no fui”, a lo que contestará la Comisión de Notables, que creyeron en una salida pacífica al conflicto que vive Medellín: “nosotros si fuimos y ustedes no dejaron”.
No pasemos por la vergüenza de perder esta oportunidad, como hemos perdidos otras muchas…
Por último cabe preguntarse.
*¿Cómo cuatro ciudadanos de buena fe, logran lo que un Estado con todo su aparato represivo no ha conseguido?
* ¿Por qué la Alcaldía de Medellín, no nombra oficialmente a dicha Comisión de Notables, como la Comisión de Paz del Área Metropolitana y se deja asesorar?
* ¿Qué plan tiene la Alcaldía de Medellín para que la ciudadanía recupere la confianza en la policía?
* ¿Es tan frágil la política de Seguridad Democratica, que la enemistad de dos criminales llega a producir el 70 por ciento de los 2.200 homicidios del 2009, sin que las autoridades puedan hacer nada?
* ¿Por qué no se promueve una encuesta entre los ciudadanos para ver qué opinan de la actuación de la Comisión de Notables?
1 http://www.verdadabierta.com/archivos-para-descargar/category/8-documentos-sobre-rearme?download=716%3Apronunciamiento-de-jaime-jaramillo-panesso-sobre-el-acuerdo-de-la-bandas-en-medelln
2 http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/civiles_e_iglesia_no_cederan_en_tema_de_bandas/civiles_e_iglesia_no_cederan_en_tema_de_bandas.asp?CodSeccion=9
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